Fuente: El Periódico. Autor: David Castro

¿Qué esperar de la reforma laboral?

En septiembre de 2020, el Gobierno de coalición PSOE – Unidas Podemos anunció que una de sus máximas prioridades era la corrección y modificación de la reforma laboral impulsada por el PP en 2012, bajo el liderazgo de Mariano Rajoy.

Hoy, más de un año después, y con la actividad política retomando cierto ápice de normalidad post-pandémica, la derogación de dicha reforma copa titulares sin cesar entre tensiones internas en el seno del Gobierno y desavenencias con los principales representantes empresariales.

Pero, ¿qué cabe esperar de dicha reforma laboral? ¿Se transformará realmente el sistema laboral en el estado español? La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, será la figura que liderará la negociación colectiva con agentes sociales y con el apoyo de otros Ministerios, tales como Asuntos Económicos, Inclusión y Seguridad Social o Hacienda, entre otros.

Si bien esta designación de Díaz como líder de la negociación puede parecer redundante, incluso insustancial teniendo en cuenta que ella misma ha liderado las propuestas en esta temática en los últimos meses, las discrepancias de las últimas semanas y la propia naturaleza de un gobierno de coalición con dos partidos, con sus diferencias intrínsecas, hacen que esta confirmación cobre especial relevancia.

Yolanda Díaz, una figura que se está erigiendo como la principal representante del espacio político a la izquierda del PSOE, ha destacado varios aspectos en los que la reforma laboral debe incidir especialmente para romper con lo establecido en 2012. Estos son: el dominio de los convenios de empresa sobre los de sector; la ultraactividad de los convenios colectivos; la temporalidad; la subcontratación; y los cambios unilaterales en las negociaciones.

El primer ítem buscará terminar con la primacía actual de los convenios de empresa sobre los sectoriales, al considerar que los convenios empresariales permiten a las compañías competir a la baja en cuanto a salarios, precarizan las condiciones y restan fuerza al trabajador en nombre de la flexibilidad.

El segundo aspecto, referente a la ultraactividad de los convenios, buscará recuperar la prórroga automática de los convenios colectivos cuando caduca su vigencia, mientras se negocia un nuevo acuerdo. Esta prórroga automática fue eliminada en la reforma de 2012.

Otro objetivo del Gobierno con esta reforma es el de reducir la fuerte temporalidad que caracteriza el mercado de trabajo español. En este sentido, las propuestas iniciales del Gobierno van dirigidas a una simplificación y generalización de los contratos laborales, convirtiendo el contrato fijo indefinido como el contrato tipo en España. Este se ha convertido en uno de los aspectos más controvertidos y que ha recibido más rechazo por parte de patronales y empresarios, habiendo aún mucha tela por cortar y posibles cambios en el horizonte.

En cuarto lugar hallamos la regulación de las subcontratas. Para mejorar las condiciones de la subcontratación, el Ministerio de Trabajo prevé limitar las ocasiones en las que puede subcontratar una actividad y, además, fijar que el convenio aplicado para las empresas subcontratistas sea el de la actividad ejecutada, evitando la caída salarial que suele afectar a los trabajadores subcontratados.

En última instancia, nos encontramos con la restricción de los cambios unilaterales de las condiciones de trabajo por parte de la empresa. Según argumenta el Ministerio de Trabajo, el artículo 47 del Estatuto de los Trabajadores da demasiado poder y margen al empresario para modificar de forma unilateral las condiciones del trabajador, una situación a la que el Gobierno quiere poner fin.

Con todo, cabe destacar que la reforma laboral aún tiene camino por recorrer antes de convertirse en realidad. Sindicatos, patronales, la Comisión Europea, incluso los propios desacuerdos entre PSOE y Unidas Podemos, todos ellos jugarán un papel determinante en las próximas semanas para terminar de definir la nueva normativa. En las propuestas iniciales del Ministerio de Trabajo, descritas en estas líneas, se evidencia la fuerza adquirida por la Vicepresidenta y Ministra Yolanda Díaz, así como también se pone en evidencia el choque con las principales entidades empresariales y ciertos entornos del PSOE.

Si bien la fecha límite marcada por el Gobierno se acerca y el plan es que el BOE incluya la reforma este mismo 2021, aún deberemos esperar un poco más para tener más luz sobre qué y cómo va a afectar al mercado laboral esta modificación de la reforma de 2012.